AWARENESS CAMPAIGN & BRAND CREATION
Written by: Kamish Khan & Santiago Boyero
Directed & Edited: Santiago Boyero
Music by: Indian Ocean





In 2015, while traveling in Rajasthan, on the north of India, I met Kamish Khan, a guy baked by 32 years under the ruthless sun of the Thar desert.

Kamish lived in Jaisalmer, a city that extends in and around a monumental fortress, which sandstone walls were raised in 1156 BCE, right there on a hill in the middle of nowhere.

Kamish was the owner of a modest little restaurant we picked by chance to have lunch, the day before taking a long train back to New Delhi. The after lunch found us talking heatedly -there's really no other way of talking in Jaisalmer during summer. He told me everything about his NGO, his dreams, his plans for greening the desert and for spreading the basis of permaculture among the farmer communities of the area.

It was a one-man project that had received support from occasional travelers and passers-by. It all started with a girl that visited Jaisalmer the year before us and invited Kamish to South Africa to roll in a Permaculture workshop with farmers and entrepreneurs from around the world. Kamish showed me the laminated certificates he brought back and some photos from that experience with pride. He told me about the orchard pilot-project he was developing in a nearby farm with the help of a family of friends. He told me about his hostel project to accommodate the volunteers and travelers that take a shot at the life in the desert, at least for a couple of months. He also told me he hadn't finished primary school and that he had learned to speak english talking with tourist, the way he was doing with me. He told me about everything. I was hooked.

Next morning at 6 am we were riding a ramshackle motorbike on our way to his orchard. It was only 25 km away from town but we had to do it before sunrise to avoid scorching. I was carrying only my camera, a notebook and a pen. We ran down that paved and lonely road with a purple desert around us. I hadn't feel that awake in my life.

We finally arrive in the orchard and met Mohan and Jessica, the couple that was helping Kamish with his project. They invited us with a chai (tea) made out of fresh goat milk and we rapidly got to work. The whole idea was to register some of the labour Kamish was doing around the farm and to produce some kind of institutional video to generate awareness and get donations for the Society.

Three hours later, the sun forced us to take cover in Mohan and Jessica's hut, where she was cooking some chapatis on the flames. It was one of the simplest yet delicious meals I ever had: chapati, curd and potatoes curry.

We had a group of curious kids from a nearby farm visited us and we chat for a while, and I took the chance to take some pictures. Then, right there sited on the hut's ground floor, Kamish and I wrote and recorded the voiceover for the video.

Returning to Jaisalmer that afternoon, we stop several times to refresh ourselves with water spraying out a huge pipeline that ran on the side of the road. We look at each other with Kamish and smile in gratitude.

A week later, while I was in Varanassi, I rapidly downloaded and edited the video, I designed the logo, wrote the texts and put up a blog for the Greening Jaisalmer Society.

It was no long ago that I received the last mail from Kamish. He sounds really happy by Google Translator means. He told me he had new volunteers coming and going and that the first donations were starting to get in. :)


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En 2015, viajando por Rajasthan, al noroeste de India, conocí a Kamish Khan, un muchacho curtido por 32 años de sol implacable en el gran desierto de Thar.

Kamish vive en Jaisalmer, una pequeña ciudad que se extiende dentro y en los alrededores de un fuerte monumental, con muros de arenisca levantados en el 1156 AC sobre una colina, allí, en el medio de la nada.

Kamish tenía un restaurancito muy modesto al que llegamos por casualidad para almorzar, un día antes de nuestro regreso a Nueva Delhi. La sobremesa nos encontró conversando acaloradamente -no hay forma de conversar de otro modo en Jaisalmer en verano. Ahí nomás me contó todo sobre su ONG, sobre sus sueños y sobre sus planes de forestar el desierto y enseñar las bases de la permacultura entre las familias de campesinos de la zona.

Era una empresa noble de un solo hombre, pero que recibía apoyo de viajeros y visitantes ocasionales. Todo había empezado con una mujer que estuvo en Jaisalmer un año antes de mi llegada e invitó a Kamish a Sudáfrica a participar de un curso de permacultura junto a agricultores y emprendedores de todo el mundo. Kamish me enseñó orgulloso los diplomas y recuerdos de esa experiencia que lo marcaría para siempre. Me contó de su proyecto de huerta piloto en una pequeña granja cercana. Me contó de su proyecto de hostel para hospedar a voluntarios, que se animaran a trabajar con él y conocer de qué se trata la vida en el desierto. Me contó que no había terminado la escuela primaria, y que había aprendido a hablar inglés conversando con turistas, como lo estaba haciendo conmigo. Me contó de todo.

A las seis de la mañana del día siguiente estábamos los dos a bordo de una motoneta destartalada rumbo a la huerta piloto. Eran sólo 25 kilómetros desde la ciudad y había que hacerlos antes de que el sol se levantara para aprovechar la baja temperatura. Yo llevaba solo mi cámara, cuaderno y lapicera y un lente 50mm. Recorrimos la ruta a toda velocidad con los primeros rayos de luz tiñendo el desierto de ámbar y violeta. Pocas veces me había sentido tan despierto.

Al llegar a la granja, conocí a Mohan y a Jessica, la pareja que se encargaba de cuidar la huerta. Me invitaron un chai hecho con leche de cabra recién ordeñada y nos pusimos a trabajar enseguida. La idea era registrar una jornada de trabajo y producir una especie de video institucional que le sirviera a Kamish para convocar voluntarios y conseguir donaciones.

Tres horas más tarde, el sol nos obligó a refugiarnos en la choza de Mohan, donde Jessica nos esperaba estirando chapatis y cocinándolos sobre el fuego vivo. Fue una de las comidas más simples y deliciosas que disfruté en mi vida: pan, yogurt y curry de papas. Nos visitaron unos niños curiosos de una granja cercana y conversamos un poco. Saqué algunas fotos y ahí nomás, sentados en el piso de tierra de la choza, escribimos juntos y grabamos con Kamish el off para su video.

Volviendo a Jaisalmer esa tarde, paramos varias veces para refrescarnos debajo de unos chorros de agua que brotaban de las uniones de un acueducto al costado del camino. Nos mirábamos y reíamos, sin decirnos nada, como si nos conociéramos de toda la vida.

Una semana más tarde, instalado en Varanassi, edité rápidamente el video, diseñé el logotipo de la ONG, armé un blog institucional para la Greening Jaisalmer Society y le envié todo a mi amigo Kamish.

Hace poco me escribió. Estaba muy contento y, por lo que me dejó entrever el Google Translator, había conseguido muchos voluntarios y estaban empezando a ingresar las primeras donaciones. Felicidad. Y plantitas en el desierto.



This is water.

This is water.
 
2019 — Tulum, Mexico